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Ejemplo a seguir

La emergencia sanitaria que estamos viviendo nos trae historias de héroes que lo dan todo en la lucha contra el coronavirus. EL CB Sevilla Femenino se hace eco de la historia de Esperanza Mendoza, todo una árbitro ACB que en estos momentos pelea contra el virus en una residencia de mayores.A continuación reproducimos la entrevista aparecida en https://www.elespanol.com. Sirva como agradecimiento a Esperanza Mendoza y a toda aquella persona que lucha día a  día contra el coronavirus.




Esperanza Mendoza, de arbitrar en la ACB a luchar contra el coronavirus en una residencia de ancianos

Esta heroína reside en Salamanca y tomó esta decisión porque el parón en la Liga Endesa le dejó sin trabajo.

12 abril, 2020 23:28 - Jose Nieto 



¿Qué puedes hacer tú? Esa es la pregunta que se han hecho muchos deportistas para luchar contra el coronavirus. Ahora que se han quedado confinados en sus casas, que su actividad queda relegada a un segundo o tercer plano y que han dejado su papel de héroes a sanitarios, cuerpos de seguridad y otras muchas personas que luchan para que el Covid-19 no haga menos normales nuestras vidas buscan formas para colaborar con la causa.
Los más humildes no pueden tener esa suerte y muchos de ellos han tenido que reinventarse. Algunos han tenido que inventar formas para poder seguir entrenando y no perder la forma. Otros, aún menos afortunados, solo percibían ingresos de su actividad deportiva, por lo que han tenido que buscar vías para subsistir. Además, en el mayor número de estos casos, estos trabajos que tienen que buscar tienen una labor humanitaria tremenda con los que más están sufriendo las consecuencias del Covid-19.
Ese es el caso de Esperanza Mendoza. Hace tres años que es una de las pocas mujeres que ha dirigido un encuentro de ACB. Solo tres privilegiadas lo han hecho y, antes del parón, reeditaba el encuentro con el que debutó entre el Casademont Zaragoza y el Real Madrid. Unos días después, tras arbitrar un encuentro de la Euroliga Femenina en Turquía, se conocía el positivo de Trey Thompkins que pararía toda la competición sin fecha de vuelta.
Esperanza Mendoza, durante un partido de la ACB acb.com
Ella, graduada en Educación Social y Auxiliar de Enfermería, se sometió a una cuarentena voluntaria tras estar en contacto con la plantilla del Real Madrid y, al terminar esos 15 días, se vio sin trabajo ante la suspensión de todas las competiciones. Buscando trabajo se sumó a la lucha contra el Covid-19 en una residencia de personas mayores en un pueblo a 15 minutos de Salamanca. Allí ha cambiado el silbato por los EPIs para cuidar del sector de la población más vulnerable a esta enfermedad.
Intento que sea con la misma regularidad que antes, aunque tengo bastantes menos medios. Tengo conexión con mi entrenador y él me manda todos los días sesiones, actividades... Tengo una elíptica en casa y aprovecho eso para hacer cardio. Tengo bastante material en casa.
Imagino que seguís en contacto todos los árbitros de ACB
Estamos en contacto. Seguimos trabajando con el departamento de arbitraje. Nos mandan trabajo, hacemos reuniones online... Todo eso sigue con normalidad.
¿Y cómo está siendo este confinamiento mentalmente? ¿Cómo te evades?
Hasta que empecé a trabajar ha sido bastante difícil. Soy una persona acostumbrada a viajar mucho, estar mucho fuera de casa. Me ha costado llevar estar tanto tiempo en casa. Intenté hacer horarios para marcarme objetivos cada día. Pero aún así era difícil. Ahora trabajando los días se me pasan volando. No me da tiempo a pensar en nada.
Tu último partido fue en Turquía en la Euroliga Femenina, ¿cómo ha cambiado tu vida desde entonces?
Me fui a Estambul. Estaba empezando el tema del coronavirus ya. Se jugó el partido con público, aunque fue el único de la jornada que se jugó así. Se tomaba todo el tema del coronavirus de forma jocosa. Cuando aterricé en Madrid salió el positivo de un jugador del Real Madrid de baloncesto y a partir de ahí me preocupé. Yo le había arbitrado hace cuatro días. Cambié todos mis planes, pasé los primeros 15 días encerrada en casa por miedo a contagiar.
¿Cómo te sentiste cuando conociste ese positivo?
Me empezaron a llegar Whatsapp con la noticia. Empiezas a agobiarte, ves que en tres días la situación ha empeorado. Te preguntas qué está pasando. Me encerré en casa e hice cuarentena por seguridad.
Pasa esa cuarentena y, ¿cómo surge la posibilidad de entrar en la residencia?
Pues buscando trabajo. Solo me dedicaba al arbitraje. Ante este parón de Liga y competiciones FIBA, me planteé qué hacer. Tengo formación para ello. Soy educadora social y auxiliar de enfermería. Empecé a buscar trabajo y ante las necesidades que se abrieron por la pandemia, en tres días se pusieron en contacto conmigo.
Esperanza Mendoza, con el traje con el que trabaja en la residencia
¿Cuál es tu función en la residencia?
Me dedico un poco a limpieza, cuidado, alimentación y medicación de los pacientes, pero ante el caos que hay hacemos un poco de todo. Había incertidumbre porque la gente que tenemos allí es mayor, se encuentran en una situación que no saben lo que está pasando y les provoca ansiedad.
¿Les llega lo que pasa en otras residencias?
Intentamos que no. En el ala en el que yo trabajo, la salud es súper frágil entonces no ven la televisión. No son capaces de interpretar lo que está pasando y por qué no pueden salir.
Salamanca es, después de Segovia y Soria, de las provincias más castigadas en Castilla y León...
Y tengo que decir que la residencia en la que trabajo se anticipó a todo. Cerró las visitas de familiares diez días antes del confinamiento. Eso ha dado sus frutos de que prácticamente no hay casos. Se puso remedio antes de que entrara todo.
¿Estáis trabajando con los recursos suficientes?
De la residencia no tengo queja, están haciendo todo lo posible para tener todo el material. Pero, evidentemente, recursos faltan en todos sitios. Tenemos la suerte de que se hayan anticipado, compraron mucho material también. Siempre se necesita más. Lo que más se necesita son recursos humanos. Hay personal de baja por precaución, porque lo más prioritario es proteger a las personas mayores.
¿Qué sensación te está dejando vivir esto desde la residencia?
Es una mezcla entre el orgullo por el esfuerzo del trabajo del equipo que se desvive por las personas mayores, y a la vez impotencia por no poder hacer más porque no hay más recursos. La gente se está dejando la salud por esforzarse para que ellos estén bien.
¿Qué piensas cuando se habla de las fechas para regresar a la competición?
Es que es muy difícil plantear una fecha. Todo lo relacionado con el tema del coronavirus ha sido sin saber lo que iba a pasar. Nadie pensaba en este escenario y nadie puede decir hasta cuándo. Creo que las competiciones deben volver cuando se asegure la salud de todo el mundo. La Liga ACB volverá cuando los participantes puedan volver con seguridad. Al final va a ser el Gobierno el que decida cuándo.
¿Cómo verías el cambio de formato en la competición para poder terminar?
La Liga va a hacer lo adecuado para volver. Al final un parón de estas dimensiones afecta a todos, ellos van a ver cuál es el mejor formato. Dependerá de cuándo se podrá volver. Al final son los clubes los que tienen que decir qué es lo mejor para ellos.
¿Cómo crees que te va a cambiar a ti el paso del coronavirus?
Pues es como la primera guerra que nos ha tocado vivir de verdad. No somos conscientes hasta qué punto. La gente desde sus casas no pensaba que esto podía pasar. Cuando empiezas a trabajar de esto la realidad supera a la ficción y ojalá se pudiera meter una cámara en algún sitio para ver la realidad que vivimos. Yo espero que esto refuerce mis valores de trabajo en equipo, de empatía. Cuidar y querer a la gente que tengo cerca, vivimos en el día a día y no nos damos cuenta de lo importante que es un abrazo y un beso.

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